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Opinião Listas de correo-e en la vida académica

Para la vida académica de nuestro tiempo, una lista de correo-e es un instrumento útil de comunicación por vía electrónica entre un grupo más o menos amplio de personas que pertenecen a un sector concreto de la institución universitaria (profesores, estudiantes, PAS), o a alguno de los ámbitos institucionales a que están adscritos (departamentos, institutos universitarios, facultades, sindicatos, sociedades científicas). Con el uso de este instrumento electrónico de comunicación, sustentado en el soporte del correo-e y en internet, se va agilizando la información de interés colectivo que, con anterioridad a su uso y generalización entre nosotros a partir de 1995, requería dedicar más tiempo, personal y papel para canalizar esa información de manera analógica.
Es evidente que el uso de este modelo de canal informativo no es exclusivo de la universidad, sino que se puede aplicar a todo tipo de instituciones y administraciones, desde una empresa a un ayuntamiento, partido político, comunidad de propietarios, miembros de un club deportivo o cultural, agrupación juvenil, y una lista muy amplia de grupos humanos e instituciones.
Aquí nos queremos delimitar a un tipo concreto de grupos, sociedades y comunidades científicas, formadas por quienes desean participar de forma voluntaria y compartir algunos o muchos intereses científicos. Al ser una vía de comunicación muy rápida, inmediata, sus miembros desean compartir noticias de interés común para la investigación, informaciones sobre futuros congresos o encuentros científicos, celebraciones de conferencias o seminarios, a veces obituarios de colegas fallecidos pertenecientes al grupo amplio, comentarios de artículos científicos, boletines breves o extensos de noticias que se relacionan con la vida cotidiana del quehacer científico de sus participantes.
Hoy es muy habitual que un profesor universitario, perteneciente a cualquier establecimiento de educación superior del mundo, tenga presencia o participe en varias listas de correo-e, y que lo haga de forma activa con cierta frecuencia. Por tanto, estamos ante un elemento más, entre tantos que conforman esta sociedad-red, sociedad de la comunicación intensa y rápida, como son los teléfonos celulares y sus diferentes aplicaciones (whatsapp, facebook, twiter, instagram, entre otras). La comunicación científica y su intercambio son así mucho más rápidos, fáciles, inmediatos.
Como en tantas cosas y actuaciones en la vida, conviene recordar un uso prudente de estos instrumentos técnicos de información y comunicación entre colegas.
Es cierto que la mayoría de los usuarios nos comportamos de manera civilizada y prudente, pues somos conscientes de lo que significa difundir un comentario inapropiado sobre otros compañeros, extender sin contrastar medias verdades/mentiras, incluso fake news completas, o abusar de manera desaforada para uso privativo del medio/canal informativo que representa la lista de usuarios de esa comunidad científica.
Hablamos así porque la lista de correo-e amplifica y magnifica lo que en realidad es cada persona miembro de la sociedad científica y usuario de la misma. De ahí que a lo largo del tiempo puedan observarse conductas a veces insultantes, bochornosas, sonrojantes, de vergüenza ajena, expresión de muchas miserias y carencias personales. Así, emerge el narcisismo del que se considera mejor profesor universitario español, “legitimado” por sistemas de calificación y rankings completamente manipulados; aparece el profesor/investigador/a cacique que se considera en posesión de la verdad y del tiempo y derechos ajenos, y así lo va dejando caer en mensajes tendenciosos; el /la miembro de la lista que se hace el despistado para difundir los intereses (explícitos o implícitos ) de su grupo/panda de amiguetes de la profesión; se deja ver el pesado/a permanente que siempre se quiere hacer notar, y usa y abusa de la lista de distribución como si fuera la barra de un bar, soltando de forma abusiva e indiferenciada todo tipo de noticias, las que a él/ella le interesan; el que se da autobombo con frecuencia, y de forma sistemática, más allá de ofrecer una información concreta; el que se quiere hacer el indispensable, y se deja notar, porque tiene aspiraciones de promoción en la profesión y ascenso científicos , al precio que sea; el/la que cuando fallece algún colega habla del cielo, en el marco de una comunidad científica, que debe ser laica, claro está; el que cuando le parece a él bien coloca un video nacionalista, o muy sesgado hace la izquierda/derecha, aunque buscando la justificación oportuna de tipo “científico”; el que dice medias verdades, medias calumnias, o casi informaciones mentira o fake news y convierte así la lista en un cotilleo de patio de colegio o de vecindad; el o los que están de clack y aplauso fácil y permanente hcia quien consideran su líder, referente “ideológico”, “paternal”, “influyente”, y lo hacen además con frecuencia desde otras redes y listas diferentes a las de España en este caso, pues siempre hay alguien, en todas partes, que se presta a hacer “la pelota”. Nada nuevo bajo el sol.
Podríamos añadir varios párrafos más comentando conductas inapropiadas que se observan en estas listas de correo-e, practicadas por colegas que buscan un uso pervertido de las mismas, y que responden al mismo canon que ellos practican en su circuito próximo de relaciones, el de medrar, prosperar, mantenerse en la cima del poder científico, … al precio que sea Al actuar así enturbian sin duda alguna las relaciones científicas y personales de los miembros que participan con natural honestidad de esa lista de correo-e. Pero esto no les importa, porque solo buscan afianzar su perverso narcisismo, aunque ello suponga destruir calumniosamente ( a veces) a quien consideran su enemigo en esa carrera permanente hacia el poder, en este caso dentro de lo que significa la sociedad científica de referencia.
Vuelvo a reiterar que, por fortuna, la gran mayoría de los componentes de esas listas de correo-e no transita por esas sendas tan sucias y embarradas antes comentadas, en las que algunos se sienten tan cómodos, porque son su humus natural. Igual que siendo ciudadanos normales y con civismo debemos respetar las reglas de circulación, por ejemplo, en la vida científica deben ser respetadas reglas equivalentes de civismo y de ciencia, tal vez con mayor motivo cultural aún.

José Maria Hernández Díaz
Universidad de Salamanca
jmhd@usal.es